de Héctor García y Francesc Miralles · 2016
El libro en tres frases
6 min de lectura · gratis, sin necesidad de cuenta
Ikigai suele traducirse como razón de ser: aquello que da sentido a tus días y por lo que vale la pena levantarse. Para los autores no tiene por qué ser una gran misión; lo asocian con la felicidad de estar siempre ocupado, algo que vieron en vecinos de Ogimi muy mayores que seguían activos cada día. El libro lo ilustra con un diagrama que cruza cuatro preguntas: lo que amas, lo que se te da bien, lo que el mundo necesita y aquello por lo que te pueden pagar.
Aplícalo Anota qué actividades te hacen perder la noción del tiempo: ahí suele haber una pista de tu ikigai.
Según los autores, en japonés no existe una palabra para jubilarse en el sentido occidental de dejarlo todo, y quien tiene un ikigai sigue activo mientras puede. La afirmación es discutible, porque el japonés tiene términos para dejar un empleo y Japón tiene edad de jubilación, pero la idea de fondo se sostiene: abandonar de golpe lo que te apasiona y sabes hacer puede dejarte sin rumbo. De ahí sale la primera ley del libro: «mantente siempre activo, nunca te retires».
Aplícalo Piensa qué actividad te gustaría conservar el día que dejes de trabajar y empieza a cuidarla ya.
En Okinawa se sigue el principio del hara hachi bu: dejar de comer cuando notas que estás casi lleno, más o menos al 80 %, antes de sentirte saciado. El libro lo convierte en una de sus leyes y lo acompaña de otra: moverse todos los días. No se trata de entrenar duro, sino de no parar, con ejercicios suaves como el radio taiso, una tabla que muchos japoneses hacen por la mañana, a menudo en grupo y al ritmo de la radio.
Aplícalo En tu próxima comida, para cuando notes que casi estás lleno y espera unos minutos.
La vida social de Ogimi llamó la atención de los autores. Muchos vecinos pertenecen a un moai, un grupo de apoyo mutuo entre amigos o vecinos que comparten aficiones, ayuda y a veces dinero, a menudo durante toda la vida. García y Miralles ven en esos lazos una de las claves de la longevidad del pueblo, junto con el buen humor, que facilita el trato con los demás y rebaja la tensión. Por eso dos de las diez leyes piden rodearte de buenos amigos y sonreír.
Aplícalo Propón a dos o tres amigos una cita fija al mes, aunque sea para tomar algo.
Los autores relacionan el ikigai con el estado de flujo, el concepto del psicólogo Mihály Csíkszentmihályi: una inmersión tan completa en una tarea que te olvidas del reloj. Para entrar en él hace falta una dificultad a tu medida, ni tan fácil que aburra ni tan difícil que agobie, un objetivo claro y concentrarte en una sola cosa, sin distracciones. Las actividades que te llevan a ese estado son, para el libro, una buena pista de dónde puede estar tu ikigai.
Aplícalo Elige una tarea importante, silencia el teléfono y dedícale treinta minutos sin interrupciones.
El libro recoge dos terapias que buscan sentido por caminos distintos. La logoterapia de Viktor Frankl ayuda a encontrar un propósito, y los autores la ven como una forma occidental de buscar el ikigai. La terapia Morita, japonesa, propone no pelear con las emociones: aceptarlas tal como llegan y centrarte en lo que haces, porque los sentimientos cambian con la acción. A eso suma la antifragilidad, la idea de Nassim Nicholas Taleb de salir más fuerte de los golpes, no solo de resistirlos.
Aplícalo Cuando te falten las ganas, no esperes a que vuelvan: empieza la tarea y dale cinco minutos.
Dos conceptos japoneses cierran el círculo. El wabi-sabi encuentra belleza en lo imperfecto, lo pasajero y lo incompleto, y ayuda a aceptar que nada tiene que ser perfecto para valer la pena. Ichigo ichie recuerda que cada encuentro sucede una sola vez y no se repetirá igual, así que merece toda tu atención. Ambos conectan con dos leyes del libro: vivir el momento y dar las gracias a quienes te rodean, a la naturaleza y a todo lo que alegra tu día.
Aplícalo Esta noche, escribe tres cosas del día por las que quieras dar las gracias.
Las diez leyes con que cierra el libro, en orden, con lo que propone cada una y una forma sencilla de empezar.
| Ley | Qué propone | Para empezar |
|---|---|---|
| Mantente siempre activo, nunca te retiresLey 1 | Seguir ocupado en algo que te importa, como los mayores de Ogimi, evita que te quedes sin rumbo. | Conserva una actividad con sentido, pase lo que pase con tu empleo. |
| Tómatelo con calmaLey 2 | Las prisas empeoran la vida; lo que se hace despacio se disfruta más. | Haz una comida al día sin pantallas ni prisa. |
| No comas hasta llenarteLey 3 | Deja de comer al 80 %, antes de estar saciado: el hara hachi bu. | Sírvete en platos algo más pequeños. |
| Rodéate de buenos amigosLey 4 | Los lazos cercanos, como el moai de Ogimi, te sostienen en los malos momentos. | Busca tu propio moai: un grupo que se vea con regularidad. |
| Ponte en forma para tu próximo cumpleañosLey 5 | Moverse un poco cada día, sin grandes esfuerzos, mantiene el cuerpo en marcha. | Camina o estírate un rato cada mañana. |
| SonríeLey 6 | El buen humor facilita el trato con los demás y rebaja la tensión. | Empieza tus conversaciones con una sonrisa. |
| Reconecta con la naturalezaLey 7 | Formamos parte de ella, y volver a ella nos da energía. | Pasa un rato al aire libre esta semana. |
| Da las graciasLey 8 | A tus antepasados, a la naturaleza y a quienes te rodean. | Agradece cada día algo concreto a alguien. |
| Vive el momentoLey 9 | Atiende a lo que tienes delante hoy, sin rumiar lo que pasó ni adelantarte a lo que vendrá. | Cuando comas o hables con alguien, haz solo eso. |
| Sigue tu ikigaiLey 10 | Cada persona tiene algo que le da motivos para levantarse. | Fíjate en lo que te absorbe tanto que pierdes la noción del tiempo. |
Lo que tienen en común: ninguna ley exige un gran cambio. Son hábitos pequeños que el libro presenta como lo aprendido de los mayores de Ogimi.
Recordar una idea la fija mejor que releerla. Intenta responder antes de mirar.
¿Qué significa «ikigai»?
La razón de ser: aquello por lo que vale la pena levantarse cada mañana.
Los autores lo asocian con la felicidad de estar siempre ocupado.
¿Qué cuatro preguntas cruza el diagrama del ikigai?
Lo que amas, lo que se te da bien, lo que el mundo necesita y aquello por lo que te pueden pagar.
Sus intersecciones son la pasión, la misión, la vocación y la profesión.
¿Qué es el estado de flujo?
La inmersión total en una actividad, tan absorbente que se pierde la noción del tiempo.
Es un concepto del psicólogo Mihály Csíkszentmihályi.
¿Qué dice la ley 3 del ikigai?
No comas hasta llenarte: deja de comer antes de estar saciado, al 80 %, según el principio japonés del «hara hachi bu».
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Es una lectura breve y amable, útil como punto de partida para pensar en tus hábitos y en tu propósito. No esperes rigor científico ni un método paso a paso: funciona mejor como inspiración que como manual.