Las apariencias
«No es oro todo lo que reluce», «El hábito no hace al monje», «Aunque la mona se vista de seda, mona se queda»: el refranero español desconfía de lo que brilla con una insistencia notable. Casi todos estos refranes dicen lo mismo desde ángulos distintos, y el matiz está en si el juicio recae sobre una cosa o sobre una persona.
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Practicar en el learner gratuitoCómo estudiar este juego
Separa los que hablan de objetos y situaciones («no es oro todo lo que reluce») de los que hablan de alguien en concreto («aunque la mona se vista de seda»). Los segundos son ofensivos y conviene saberlo antes de usarlos.
Las 12 tarjetas
Intercambiar pregunta y respuestaNo es oro todo lo que reluce.
Lo que parece valioso muchas veces no lo es.
«El sueldo era altísimo y las condiciones, imposibles: no es oro todo lo que reluce.»
El hábito no hace al monje.
La ropa o el cargo no convierten a nadie en lo que aparenta.
«Va de experto con traje y no ha pisado una obra: el hábito no hace al monje.»
Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
Por mucho que se arregle algo por fuera, sigue siendo lo que es.
«Han cambiado el logotipo y el producto es el mismo desastre: aunque la mona se vista de seda, mona se queda.»
Las apariencias engañan.
Lo que se ve a primera vista induce a error.
«El local parece un garaje y se come de maravilla: las apariencias engañan.»
Perro ladrador, poco mordedor.
Quien más amenaza suele ser quien menos hace.
«Lleva un mes diciendo que dimite. Perro ladrador, poco mordedor.»
Dime de qué presumes y te diré de qué careces.
De lo que alguien más presume suele ser de lo que menos tiene.
«No para de hablar de lo tranquilo que está: dime de qué presumes y te diré de qué careces.»
Quien mucho se excusa, se acusa.
Quien da demasiadas explicaciones se delata.
«Nadie le había preguntado y soltó tres motivos seguidos: quien mucho se excusa, se acusa.»
La cara es el espejo del alma.
El gesto delata lo que alguien siente.
«No hizo falta que dijera nada al ver la nota: la cara es el espejo del alma.»
En todas partes cuecen habas.
Los mismos problemas existen en todas partes.
«Pensaba que allí no había burocracia: en todas partes cuecen habas.»
Nadie es profeta en su tierra.
Cuesta más que le reconozcan a uno donde le conocen de siempre.
«Triunfa fuera y en su pueblo nadie le hace caso: nadie es profeta en su tierra.»
Ojos que no ven, corazón que no siente.
Lo que no se sabe no hace sufrir.
«Prefiero no mirar la cuenta este mes: ojos que no ven, corazón que no siente.»
Cada uno habla de la feria según le va en ella.
Cada cual cuenta las cosas según cómo le hayan salido.
«A él le encantó el curso y a ella le pareció inútil: cada uno habla de la feria según le va en ella.»
Qué aprender después
Después: los refranes sobre cómo es la gente de verdad.
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