Refranes sobre el esfuerzo y la constancia · Nivel 3

Hacerlo bien

«Vísteme despacio, que tengo prisa», «Zapatero, a tus zapatos», «El que mucho abarca, poco aprieta»: los refranes del oficio son los más secos del refranero, porque vienen de gente cuyos errores costaban material. Siguen siendo los más citados en el trabajo, y dos de ellos sirven exactamente para lo mismo que se usan hoy en una oficina.

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Cómo estudiar este juego

Casi todos son correcciones, no consejos. Antes de soltar uno, piensa a quién corriges: «zapatero, a tus zapatos» dicho a un superior es bastante más fuerte de lo que parece.

Las 12 tarjetas

Intercambiar pregunta y respuesta
Vísteme despacio, que tengo prisa.

Cuando urge, conviene ir con más cuidado, no con menos.

«Repasa el contrato entero aunque salga hoy: vísteme despacio, que tengo prisa.»

Zapatero, a tus zapatos.

Que cada cual se ocupe de lo que sabe.

«Está corrigiendo el cálculo estructural sin ser ingeniero. Zapatero, a tus zapatos.»

El que mucho abarca, poco aprieta.

Quien se ocupa de demasiadas cosas no hace bien ninguna.

«Lleva cinco proyectos y no cierra ninguno: el que mucho abarca, poco aprieta.»

Del dicho al hecho hay mucho trecho.

Entre prometer algo y hacerlo hay mucha distancia.

«Dijeron que lo tendrían en enero. Del dicho al hecho hay mucho trecho.»

Obras son amores y no buenas razones.

El cariño se demuestra actuando, no explicándolo.

«Se pasó el sábado ayudándole con la mudanza: obras son amores y no buenas razones.»

Más vale prevenir que curar.

Evitar el problema sale más barato que arreglarlo.

«Haz la copia de seguridad antes de tocar nada: más vale prevenir que curar.»

Lo barato sale caro.

Ahorrar de entrada suele costar más al final.

«Compramos la impresora más barata y la hemos cambiado dos veces: lo barato sale caro.»

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Quien toca todos los oficios no domina ninguno.

«Ha empezado cinco carreras y no ha acabado ninguna: aprendiz de mucho, maestro de nada.»

Cada maestrillo tiene su librillo.

Cada cual tiene su propia manera de hacer las cosas.

«Ella ordena por color y yo por fecha; cada maestrillo tiene su librillo.»

Las prisas no son buenas consejeras.

Decidir con prisa lleva a decidir mal.

«No firmes hoy solo porque insistan: las prisas no son buenas consejeras.»

Quien mucho corre, pronto para.

Quien empieza demasiado fuerte se queda antes sin fuerzas.

«Estudió doce horas el lunes y no abrió el libro en toda la semana: quien mucho corre, pronto para.»

A quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Rodearse de gente buena trae beneficios.

«Entró en el equipo de los veteranos y aprendió en un año lo de cinco: a quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.»

Qué aprender después

Después: lo que dice el refranero sobre la gente y sus apariencias.